Jornadas del Centro de Desarrollo Cognitivo y Fundación Integra en zonas extremas del país concluyen con éxito

Se dio inicio a la Fase de Acompañamiento del curso “Estrategias Mediadoras desde un enfoque de Investigación-Acción como propuesta formativa”, que reúne a Educadoras de Párvulos y docentes del Centro de Desarrollo Cognitivo.

La formación persigue el desarrollo de herramientas de mediación destinadas a impactar en la calidad de las interacciones entre Educadoras y Párvulos desde el marco de la Teoría de la Modificabilidad Cognitiva Estructural. Durante la primera parte del curso, iniciada en el año 2018, dos instancias de trabajo presencial se realizaron en la ciudad de Santiago y contaron con la asistencia de profesionales de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Araucanía, Los Ríos, Aysén y Magallanes.

En este contexto y durante los meses de agosto y septiembre, se llevó a cabo la segunda parte denominada Fase de Acompañamiento, donde los docentes del Centro de Desarrollo Cognitivo (CDC) Alejandra Morales, Ignacio Figueroa, Nicole Hödar, Paulina Cáceres y Nathalie Guerrero se trasladaron a las distintas regiones para desarrollar un módulo de 3 días consecutivos orientado a la conformación de Comunidades Profesionales de Aprendizaje (CPA).

El objetivo es lograr que el análisis de las prácticas pedagógicas adquiera significado y contextualización y dé vida a problemáticas basadas en las experiencias de las mismas Educadoras. En este sentido, se espera que la reflexión compartida se acompañe de un riguroso proceso de investigación y confluya en la generación de cambios y transformaciones en el aula. De este modo, se pretende contribuir en la mantención de una cultura de colaboración que potencie el aprendizaje de los niños y niñas de nuestro país.

Para la instancia, se diseñaron e implementaron actividades orientadas a fomentar un clima de confianza y respeto como elemento trascendental en el establecimiento y mantención de una CPA, así como también, para la construcción de su identidad, los acuerdos y valores que orientarán la acción y los factores externos e internos que inciden sobre el proceso.

Uno de los aspectos más relevantes del encuentro es la creación de un plan de acción para abordar la problemática previamente definida a través de objetivos, acciones y responsabilidades de cada una de las Educadoras participantes. Durante el tercer día de trabajo cada grupo se reunió con un representante de la organización regional de Fundación INTEGRA y compartieron su proyecciones.

Al finalizar la experiencia la Educadora de Magallanes, Karla Vargas Hernández, señaló: “aquí, tú logras mirar desde otro lado lo que estamos haciendo y ese es un gran beneficio (…) porque el parar y predisponerse a días de reflexión no es algo a lo que estamos habituadas”.

“Hemos generado instancias de mucho respeto, de mucho reflexionar y tomar la perspectiva de las compañeras desde procesos constructivos y ese ambiente lo generamos todas desde lo que puede aportar cada una, desde la diversidad de formas de ser y miradas de la realidad. Entonces, han sido días muy beneficiosos y enriquecedores desde lo profesional y también desde lo personal”, complementó.

“Esta es una instancia única de reunión de profesionales de diversos contextos del país, quienes disponen -con mucho respeto y cariño- sus prácticas pedagógicas para que sean objeto de análisis y reflexión compartida. A partir de esto, surgen bastantes puntos en común que permiten determinar y, al mismo tiempo, identificarse con las situaciones problemáticas del aula y visualizar posibilidades de transformación”, indica Paulina Cáceres, coordinadora del programa.

“Para ello, se generan acciones y actividades concretas que cada educadora desarrollará, procurando involucrar a los distintos equipos de aula; de esta manera, la formación busca alcanzar una cantidad importante de personas que día a día tienen la oportunidad de fomentar el desarrollo cognitivo y afectivo de los niños y niñas. Valoramos estas jornadas como un espacio fundamental para la construcción de culturas colaborativas cuyo motor energético sea la búsqueda constante de cambios, mejoras y avance en la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje”, añade.

“Creemos que esto permite contribuir de manera importante en la vida de las educadoras y los párvulos y nos sentimos profundamente satisfechos por la acogida de las participantes, su generosidad y apertura al momento de incorporar una forma distinta de concebir las interacciones”, concluye Paulina Cáceres.

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